UNIVDEPAgosto 2026
Puntos de partida
Un mensaje de Rectoría al iniciar un nuevo ciclo escolar

Tener rumbo,
aprender a cambiar
el camino

Una invitación a pensar cómo queremos avanzar cuando el futuro no viene con instrucciones.

NSEO
Universidad del Desarrollo Empresarial y PedagógicoInicio de ciclo escolar
01Puntos de partida · UNIVDEP

Para comenzar

Un buen momento para preguntarnos hacia dónde vamos

Iniciar un nuevo ciclo escolar siempre tiene algo de comienzo. Para algunos de ustedes será, literalmente, el inicio de su vida en UNIVDEP. Para otros será la continuación de un camino en el que ya han encontrado aprendizajes, dificultades, amistades, decisiones y quizá también algunos cambios de rumbo.

En cualquiera de los dos casos, puede ser una buena oportunidad para hacernos una pregunta que no siempre nos detenemos a pensar: ¿hacia dónde queremos ir?

Tener una respuesta es importante. Pero también lo es comprender que difícilmente conoceremos de antemano todo el camino.

A lo largo de nuestra formación aparecen circunstancias que no habíamos previsto. Descubrimos capacidades que desconocíamos, encontramos dificultades, conocemos nuevas posibilidades y, en ocasiones, tenemos que modificar planes que parecían muy claros.

Cambiar un plan no significa necesariamente abandonar una meta.

Por eso, al iniciar este ciclo escolar, quiero compartir contigo algunas ideas para pensar. En esta ocasión parten de John Lewis Gaddis, historiador y profesor de la Universidad de Yale, quien durante muchos años ha estudiado cómo las personas toman decisiones cuando sus aspiraciones son grandes, pero sus recursos y las circunstancias tienen límites.

No encontrarás aquí una fórmula para decidir qué hacer con tu vida. Encontrarás algo que puede ser más útil: ideas y preguntas para pensarla.

Te invito a recorrerlas sin prisa y, sobre todo, a relacionarlas con tus propias decisiones.

Porque formarse también consiste en aprender a elegir un rumbo, reconocer cuándo es necesario ajustar el camino y desarrollar el criterio para distinguir entre ambas cosas.

Dra. María Esther Núñez Cebrero
Rectora
UNIVDEP

Antes de continuar

Imagina esto

Tienes una meta que realmente te importa. Has pensado cómo alcanzarla. Tienes un plan. Y comienzas a avanzar.

Hasta que sucede algo que no habías previsto.

  • 01 Una oportunidad diferente.
  • 02 Una dificultad.
  • 03 Un error.
  • 04 Un cambio en tus circunstancias.
  • 05 O simplemente descubres algo que antes no sabías.

Entonces aparece una decisión

¿Cambias el plan
o abandonas la meta?

No son necesariamente la misma cosa. Quizá una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar consiste precisamente en aprender a distinguirlas.

Hace más de dos mil años, reyes, generales y pensadores ya enfrentaban este problema. Y sus aciertos —y sus enormes equivocaciones— todavía tienen algo que enseñarnos.

Ahí comienza nuestra historia.

02Puntos de partida · UNIVDEP

¿Tienes rumbo o solamente un plan?

Un rey, un ejército enorme y un problema que sigue siendo actual

Hace casi 2,500 años, Jerjes, rey del poderoso Imperio persa, decidió emprender una empresa extraordinaria: invadir Grecia.

Tenía razones para sentirse confiado. Gobernaba uno de los imperios más grandes de su tiempo y podía reunir un ejército formidable. A primera vista, la lógica parecía sencilla: si disponía de más hombres, más recursos y más poder que sus adversarios, ¿por qué no habría de conseguirlo?

Pero había un problema.

Un ejército enorme también necesita enormes cantidades de alimento, agua, transporte y coordinación. Tiene que atravesar montañas, recorrer grandes distancias y adaptarse a terrenos que pueden favorecer a un adversario mucho más pequeño. El clima puede cambiar. Las comunicaciones pueden fallar. Y el enemigo, por supuesto, también toma decisiones.

Según cuenta Heródoto, antes de la expedición Artabano, tío de Jerjes, intentó advertirle sobre algunos de esos peligros. Jerjes siguió adelante.

La campaña consiguió avances importantes, incluida la toma de Atenas, pero no produjo el resultado decisivo que el rey persa esperaba. La derrota naval de Salamina y los acontecimientos posteriores terminaron obligando a las fuerzas persas a retirarse.

La historia ocurrió hace milenios, pero detrás de ella existe una pregunta sorprendentemente actual:

¿Qué sucede cuando lo que queremos conseguir es mucho mayor que nuestra capacidad real para conseguirlo?

03Puntos de partida · UNIVDEP

Aspiraciones grandes, recursos limitados

La distancia entre lo que queremos y lo que podemos

Esta pregunta aparece una y otra vez en On Grand Strategy, un libro publicado en 2018 por el historiador estadounidense John Lewis Gaddis.

Gaddis pasó décadas estudiando cómo líderes, gobiernos y sociedades tomaron grandes decisiones. También fue uno de los profesores del reconocido seminario sobre Gran Estrategia de la Universidad de Yale. Después de recorrer más de dos mil años de historia, encontró un problema que se repite de maneras muy diferentes.

Portada del libro On Grand Strategy, de John Lewis Gaddis
La fuente de estas ideas
On Grand Strategy
John Lewis Gaddis · Penguin Press, 2018

Un recorrido por más de dos mil años de historia para entender cómo distintas personas intentaron relacionar sus aspiraciones con los límites reales que enfrentaban.

Los seres humanos podemos imaginar casi sin límites. Podemos proponernos terminar una carrera, crear una empresa, dirigir una organización, transformar una comunidad, desarrollar una idea, viajar, investigar, diseñar algo nuevo o construir una vida determinada. Nuestras aspiraciones pueden crecer enormemente.

Nuestros recursos, en cambio, siempre tienen algún límite. Tenemos una cantidad determinada de tiempo. Nuestros conocimientos son incompletos. El dinero no es infinito. No controlamos todas las circunstancias. Dependemos de otras personas. Y muchas veces ni siquiera contamos con toda la información que necesitamos para decidir.

Para Gaddis, ahí comienza la gran estrategia:

Aprender a relacionar lo que queremos conseguir con las capacidades que realmente tenemos para hacerlo.

Eso no significa conformarnos con metas pequeñas. Significa comprender la distancia que existe entre el lugar en el que estamos y aquel al que queremos llegar. Y hacer algo al respecto.

Tus capacidades actuales no tienen que ser tus capacidades futuras

Reconocer nuestros límites no significa aceptarlos como permanentes. Si todavía no tienes los conocimientos necesarios para conseguir algo, puedes aprender. Si no tienes experiencia, puedes comenzar a adquirirla. Si un problema es demasiado grande para resolverlo solo, puedes buscar colaboración. Si no cuentas con determinados recursos, quizá puedas construirlos, conseguirlos o encontrar una manera diferente de utilizarlos.

La estrategia funciona, por tanto, en dos direcciones:

Podemos ajustar nuestras metas a nuestras capacidades, pero también podemos desarrollar nuevas capacidades para alcanzar metas mayores.

Lo importante es no engañarnos acerca de la distancia que existe entre unas y otras.

Entonces, ¿para qué sirve un plan?

Un plan es importante porque nos permite decidir qué hacer. Pero un plan no es el destino.

Imagina que quieres llegar a un lugar determinado y descubres que la carretera que habías elegido está cerrada. Tienes al menos tres posibilidades.

Carretera cerrada01 · Detenerte02 · Insistir en la ruta cerrada03 · Buscar otra rutatu propósito

Solamente la tercera mantiene tu propósito y, al mismo tiempo, reconoce la realidad.

Ésta es una de las ideas más interesantes que podemos extraer de Gaddis:

Tener una dirección clara no exige seguir siempre el mismo camino.

De hecho, algunas veces ocurre exactamente lo contrario. Aferrarnos a un plan que dejó de funcionar puede ser la mejor manera de alejarnos de aquello que originalmente queríamos conseguir.

Y para explicar esta aparente contradicción, Gaddis recurre a dos personajes inesperados: un erizo y un zorro.

04Puntos de partida · UNIVDEP

Dos maneras de mirar el mundo

El zorro y el erizo

«El zorro sabe muchas cosas, pero el erizo sabe una gran cosa.»

Esta antigua frase del poeta griego Arquíloco fue recuperada siglos después por el filósofo Isaiah Berlin para describir dos maneras diferentes de pensar. John Lewis Gaddis la utiliza para plantearnos una pregunta: ¿qué necesitamos para orientarnos en un mundo que nunca podemos controlar por completo?

Una sola gran idea

El erizo

Tiene una gran idea. Sabe qué es importante para él y mantiene la mirada puesta en una dirección. Esa claridad puede darle propósito, constancia y determinación.

Pero también encierra un riesgo: cuando nos aferramos demasiado a una sola manera de entender las cosas, podemos dejar de observar lo que sucede a nuestro alrededor. Podemos insistir incluso cuando la realidad nos está diciendo que algo debe cambiar.

Fortaleza Tener dirección.
Riesgo Convertir la dirección en rigidez.

Muchas ideas a la vez

El zorro

Se mueve de otra manera. Observa, explora y aprende de lo que encuentra. Puede reconocer contradicciones, modificar sus decisiones y buscar alternativas cuando las circunstancias cambian.

Esa flexibilidad le permite responder mejor a lo inesperado. Pero también tiene un riesgo: si cambia continuamente de dirección, puede terminar reaccionando a todo sin saber realmente hacia dónde quiere ir.

Fortaleza Adaptarse.
Riesgo Perder el rumbo.

¿Zorro o erizo? Quizá los dos

Sé un zorro con brújula.

La brújula te ayuda a conservar el rumbo. El zorro te recuerda que puede existir más de un camino para llegar.

No se trata de cambiar cada vez que aparece una dificultad. Tampoco de insistir solamente porque alguna vez decidimos que ese era el plan. Se trata de aprender a distinguir qué debe permanecer y qué puede cambiar. Y esa no es una decisión que podamos tomar una sola vez: tenemos que aprender a tomarla una y otra vez.

05Puntos de partida · UNIVDEP

Cuando el plan se encuentra con la realidad

Por qué lo fácil sobre el papel se complica al andar

Hay un problema: la realidad nunca ocurre exactamente como la planeamos.

Podemos analizar una situación, establecer una meta, organizar nuestros recursos y diseñar cuidadosamente los pasos que vamos a seguir. Y aun así, algo puede salir diferente. Una persona no responde como esperábamos. La información resulta incompleta. Una actividad requiere más tiempo. Surge una dificultad que nadie había previsto. O aparece una oportunidad que simplemente no existía cuando hicimos el plan.

Esto no significa necesariamente que hayamos planeado mal. Significa que estamos actuando en el mundo real.

Clausewitz tenía una palabra para esto

Carl von Clausewitz fue un militar y pensador prusiano del siglo XIX que intentó comprender por qué algo aparentemente sencillo sobre el papel podía convertirse en algo extraordinariamente difícil al llevarlo a la práctica. Lo llamó fricción.

En una situación real intervienen pequeños obstáculos, errores, retrasos, incertidumbre, cansancio, información incompleta y acontecimientos inesperados. Cada uno puede parecer poco importante. Juntos pueden cambiar completamente una situación.

Clausewitz estaba pensando en la guerra. Pero la idea resulta sorprendentemente familiar fuera de ella.

Piensa en este ciclo escolar

En el plan

  • Organizaré bien mi tiempo.
  • Entenderé las materias.
  • Cumpliré con mis actividades.
  • Tendré tiempo para mis demás responsabilidades.
  • Todo avanzará aproximadamente como espero.

Eso es fricción

En la realidad

  • Una materia resulta más difícil.
  • Se acumulan actividades.
  • Algo personal requiere tu atención.
  • Un equipo no funciona como esperabas. Cometes un error.
  • Descubres que necesitas aprender algo que creías dominar.
  • Aparece una oportunidad que no habías considerado.

No significa que debas abandonar tus objetivos. Significa que tu estrategia tendrá que encontrarse con la realidad.

Cuando algo no funciona como esperábamos podemos culpar a las circunstancias, continuar exactamente igual o detenernos a observar qué está ocurriendo. La tercera posibilidad es la más interesante, porque adaptarse no significa reaccionar impulsivamente ante cada problema. Significa preguntarnos:

Observa

¿Qué cambió?

Aprende

¿Qué estoy aprendiendo?

Conserva

¿Qué debería mantener?

Corrige

¿Qué necesito modificar?

Un buen plan nos ayuda a comenzar. La capacidad de observar, aprender y corregir nos ayuda a continuar.

La realidad no tiene obligación de respetar nuestros planes. Pero nosotros sí podemos aprender de la realidad.

06Puntos de partida · UNIVDEP

Tu brújula para este ciclo

Cinco preguntas para orientar tu camino

No necesitas tener todas las respuestas. Pero puede ser útil comenzar con algunas buenas preguntas. Tómate unos minutos y piensa en este ciclo escolar.

1¿Qué quiero haber conseguido cuando termine este ciclo?

No pienses solamente en calificaciones. Puede ser aprender algo que hoy no dominas, mejorar una habilidad, terminar un proyecto, conocer mejor el campo que te interesa, organizar mejor tu tiempo o avanzar en una meta personal.

¿Qué resultado sería realmente importante para ti?

2¿Con qué capacidades y recursos cuento hoy?

Piensa en lo que ya tienes a tu favor: conocimientos, experiencia, tiempo, personas que pueden orientarte, herramientas, hábitos, oportunidades.

¿Qué puedes aprovechar mejor de lo que ya tienes?

3¿Qué necesito desarrollar?

Tal vez tu meta exige algo que todavía no tienes: más conocimiento, más disciplina, una nueva habilidad, mejor organización, aprender a pedir ayuda, trabajar mejor con otras personas.

¿Qué capacidad necesitas construir durante este ciclo?

4¿Qué podría dificultar mi camino?

No se trata de imaginar todo lo que podría salir mal, sino de reconocer aquello que razonablemente puede convertirse en un obstáculo: falta de tiempo, distracciones, una materia difícil, responsabilidades adicionales, desorganización, miedo a equivocarte.

¿Qué podrías anticipar desde ahora?

5Si mi plan no funciona, ¿qué puedo cambiar?

Ésta quizá sea la pregunta más importante. Si algo no sale como esperabas:

¿qué tendría sentido mantener?
¿qué podrías hacer de manera diferente?
¿a quién podrías pedir orientación?
¿qué nueva posibilidad podrías explorar?

Tu brújula no necesita decirte todo el camino. Solo necesita ayudarte a reconocer hacia dónde quieres avanzar.

El resto tendrás que descubrirlo mientras caminas. Y algunas veces, también tendrás que corregir el rumbo. Eso también forma parte de aprender.

07Puntos de partida · UNIVDEP

Para seguir pensando

Si esta idea despertó tu curiosidad

El libro recorre más de dos mil años de historia para preguntarse cómo personas muy distintas intentaron relacionar aquello que querían conseguir con los recursos, las circunstancias y los límites que enfrentaban. No necesitas ser especialista en historia o estrategia para acercarte a él. Puedes hacerlo simplemente con una pregunta:

¿Qué estoy intentando conseguir y qué necesito aprender para acercarme a ello?

Portada del libro On Grand Strategy, de John Lewis Gaddis
Para leer después
On Grand Strategy
John Lewis Gaddis · Penguin Press, 2018

Hay edición en español: Grandes estrategias, Taurus, 2019.

Tres ideas para llevar contigo

Ten dirección, no rigidez

Saber qué es importante te ayuda a orientarte. Pero tener claridad sobre una meta no significa que exista un único camino para alcanzarla.

No confundas tus aspiraciones con tus capacidades actuales

Reconocer lo que todavía no puedes hacer no significa renunciar. Puede ayudarte a identificar aquello que necesitas aprender, desarrollar o construir.

Aprende a corregir

Un plan es una hipótesis sobre cómo podría ocurrir el futuro. Observar, aprender y modificar una decisión cuando existen buenas razones para hacerlo no es una señal de debilidad: también puede ser una forma de inteligencia.